Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.

lunes, 24 de enero de 2011

Empero..☻



Cierro los ojos para disuadirme.
Ahora no es, no puede ser la muerte.

Está el escarabajo a tropezones,

mi sed de ti, la baja tarde inmóvil.

De veras está todo como antes:
el cielo tan inerme,

la misma soledad tan maciza,

la luz que se devora y no comprende.

Todo está como antes
de tu rostro sin nubes,

todo aguarda como antes la anunciada

estación en suspenso,

pero también estaba entonces este pánico

de no saber huir y no saber

alejarme del odio.

De veras todo está
destruido, indescifrable,

como verdad caída inesperadamente

del cielo o del olvido

y si alguien, algo, me golpea los párpados

es una lenta gota empecinada.

Ahora no es, no puede ser la muerte.
Abro los ojos para convencerme.

mario bendetti'-'

viernes, 21 de enero de 2011

¿Encontraría a la maga?

Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.

viernes, 14 de enero de 2011

La única herida


¿Qué bestia caída de pasmo
se arrastra por mi sangre
y quiere salvarse?
He aquí lo difícil:
caminar por las calles
y señalar el cielo o la tierra.

Alejandra Pizarnik